Manuel Marchena

“El avance tecnológico debe estar siempre al servicio de la paz, la convivencia y la justicia”

“La inteligencia artificial mejora las posibilidades de bienestar, pero en ningún caso imitará la sabiduría del corazón”

Vaticina la destrucción de millones de puestos de trabajo y apunta una renta universal para los damnificados

Amado Moreno

El magistrado canario del Tribunal Supremo, Manuel Marchena (Las Palmas, 1959), analizó el viernes (3 de octubre 2025) los desafíos que plantea la IA (Inteligencia Artificial) en el curso de su disertación en la sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, al tiempo que confirmó su ingreso como socio en esta institución de arraigo centenario.

Pese a los riesgos que comporta el último avance tecnológico para la Humanidad, la IA “debe estar al servicio de la paz, la convivencia y la justicia”. Fue el mensaje final con el que concluyó su charla.

El jurista ofreció una lección magistral sobre los progresos y riesgos a los que se enfrenta la sociedad actual y futura con la IA, coincidiendo en que requieren a la vez confianza y prevención.

Con estilo oratorio fluido y ameno, prescindiendo de apuntes y acreditando una memoria prodigiosa  con citas científicas y argumentos de personajes autorizados en la materia, desgranó reflexiones y razonamientos  que contribuyeron a mantener el máximo interés de un auditorio heterogéneo por un tema considerado a priori excesivamente técnico.

 Algunos chispazos de la socarronería canaria del conferenciante en determinados momentos ayudaron también a digerir con facilidad la desbordante información con que regalaba los oídos de los presentes.

Manuel Marchena, tras su conferencia, junto a José J. Díaz de Aguilar y Francisco Reyes, en la sede de la Económica de Amigos del País

La IA mejora las posibilidades de bienestar de la gente, “pero en ningún caso podrá imitar la sabiduría del corazón”, advirtió Manuel Marchena en un pasaje de su exposición,  evocando una referencia del papa Francisco. Mostró además algunas certezas: “Vamos hacia una sociedad radicalmente  distinta a la que hemos vivido hasta ahora”. Y ante este cambio absolutamente inédito, defiende reaccionar frente a la indolencia colectiva. Anticipa un vuelco que destruirá la mano de obra humana en casi todos los sectores de producción y será sustituida por las  invenciones tecnológicas. Ocurrirá en la industria, en el sector servicios, en la agricultura, en la medicina, en la justicia, en el periodismo, etc. (La máquina será capaz de elaborar la crónica precisa de un partido del fútbol como un periodista, a partir de los datos que reciba del encuentro).

No se limitó a enumerar las repercusiones, la destrucción de millones de puestos de trabajo. Aprovechó para ilustrar con ejemplos elocuentes que se han constatado ya en varios campos de las actividades aludidas. Como respuesta a las perturbaciones que el fenómeno inusitado provoca, y se acentuará en el futuro, Marchena se remitió al anuncio de una renta universal para los damnificados, en el intento de mitigar así la masiva pérdida de puestos de trabajo.

El título de su charla “La IA, la ola que viene” se inspiró literalmente en la obra del investigador británico Mustafá Suleyman, CEO de Microsoft, cuya  lectura recomienda a todos, inquietos o no, con esta cuestión. Pone sobre el tapete interrogantes en torno a tecnología y poder, el gran dilema del siglo XXI. “Si quieres entender el auge de la Inteligencia Artificial, este es el mejor texto”, había anotado por su parte Bill Gates, también públicamente, en distinta ocasión.

Manuel Marchena no ocultó su zozobra con el volumen de información que acumulan los algoritmos, de manera que conducen a una esclavitud y sitúan a las personas en condiciones de inferioridad. Análisis que le permite deducir que se camina a una sociedad robotizada e infantilizada.

 No obstante, expresó su confianza en el surgimiento probable de iniciativas públicas y privadas con recursos que aminoren o aborten los peligros que acechan a la sociedad en esta situación novedosa, de modo que prevalezcan tan sólo las ventajas tecnológicas e innovadoras.

Perfil jesuítico

En la presentación inicial, Francisco Reyes Reyes, integrante de la junta de gobierno de la Económica de Amigos del País de Gran Canaria y ex miembro del Consejo Consultivo de Canarias, tras décadas como técnico jurídico del Cabildo Insular en la comisión de Recursos Hidráulicos,  trazó un perfil del conferenciante haciendo hincapié en su formación, primero en el colegio de los Jesuitas de Las Palmas, y posteriormente en la universidad de Deusto para licenciarse en Derecho, donde obtuvo el grado de doctor, siendo años después honoris causa por la CEU de Sevilla.

Tras su ejercicio profesional en el cuerpo de fiscales desde 1985, ascendió a magistrado del Supremo en 2007, donde presidió la Sala Segunda de lo Penal desde 2014 a 2024, periodo en el que le tocó juzgar a los dirigentes del conocido como “Procés” catalán.

Francisco Reyes  subrayó como “un gran valor añadido” en el curriculum de Marchena que declinara en su momento presidir tanto el Tribunal Supremo como el Consejo General del Poder Judicial.

Antes de dar paso a la charla, José Joaquín Díaz de Aguilar, presidente de la Económica, compartió con todos su satisfacción por la presencia de Manuel Marchena, y por el hecho de que éste había formalizado ya este mes su inscripción como socio numerario de la RSEAPGC, liderada en tiempos pretéritos por José de Viera y Clavijo.