Cuelga en el rectorado del centro más de  sesenta retratos de personas isleñas, colmados de luz y colores

Su exposición de más de sesenta retratos de personas de la sociedad grancanaria, conocidas su mayoría por su función pública, ofrece “la pintura no como objeto de contemplación, sino como objeto de la acción personal”,

AMADO MORENO

La muestra artística del científico Roberto Moreno (Gáldar, septiembre 1939) en el rectorado de la universidad de la capital grancanaria, inaugurada al comienzo del presente mes de febrero, camina hacia su última semana para ser clausurada el próximo viernes. El cierre se producirá un día después  de que la visiten los miembros de la comunidad científica internacional que se reúnen en el Museo Elder a partir del lunes para la cita de Eurocast (Congreso Internacional sobre Teoría de Sistemas y Computadores), un evento impulsado también desde hace décadas por el inquieto investigador, Premio Canarias de Investigación 1985.

Su exposición de más de sesenta retratos de personas de la sociedad grancanaria, conocidas su mayoría por su función pública, ofrece “la pintura no como objeto de contemplación, sino como objeto de la acción personal”, en opinión de Lluís Serra, rector de la ULPG. Valora que Roberto Moreno “con paciencia y mano de orfebre ha sido capaz de reflejar no solo los rostros de muchos de quienes compartimos con él esta santa casa (la Universidad), sino también sus almas. Sus retratos nos ofrecen al trasluz un acercamiento a la psicología del retratado”.

Amado Moreno junto a Roberto Moreno, posando delante de dos de los retratos expuestos en el rectorado de la Universidad de Las Palmas

Amado Moreno junto a Roberto Moreno, posando delante de dos de los retratos expuestos en el rectorado de la Universidad de Las Palmas

La muestra, que se extiende a través de las salas  Lola Massieu, Juan Hidalgo y Clara Muñoz de la sede rectoral, destaca por su luminosidad y colorido, además de la percepción singular del autor, inquieto creativo sin pretensión de deformar la imagen del sujeto artístico para alcanzar el logro expresivo que persigue, centrándose especialmente en ojos y  rostros. Con humildad pero también con rotundidad, Roberto Moreno confiesa abiertamente que es un autodidacta en materia artística, formado día a día en el “autoaprendizaje”.  Una tenacidad y disciplina que lejos de empujarlo a la imitación o copias, estimulan más su afán creativo y al que nunca renuncia cuando emprende sus retratos, o cuando afronta otros objetivos con su pintura.

Orillada por un momento su pasión por la ciencia y tarea investigadora en su otoño vital , Roberto Moreno explica esta manifestación artística con la que ha sorprendido a propios y extraños, declarando que “el arte universal es una vía de comunicación simbólica de alto nivel entre humanos, que no necesita intérpretes”.  Este y otros mensajes dispares  se deslizan en algunas de las obras expuestas al público para poner de relieve también el pensamiento o filosofía del propio autor. “Una mujer bien vestida, a pesar de que su bolso está dolorosamente vacío, puede conquistar el mundo” reza en otro  retrato y lienzo de una joven.

Javier Cabrera, comisario de la muestra, apunta que se hace cada vez más evidente en el arte que brinda esta vez Roberto Moreno “una alusión al Bosco”, aunque en buena parte será la pintura contemporánea la que se traiga al contexto de muchas de sus piezas, para seguidamente considerar que hay  igualmente pruebas “que abarcan desde el guiño al Expresionismo (…) al tiempo que fondos de composición traídos del neoplasticismo”.

Acreditado todo lo anterior, cabe concluir que la explosión artística no impide tampoco en este caso a Roberto Moreno aprovechar un resquicio para reiterar su fervor por la investigación y su interés por la pintura. Sentencia con breve texto en inglés junto a la figura femenina de uno de sus retratos que “cuando la religión, la superstición y el esoterismo se desvanecen, la ciencia y el arte son las opciones”.

*Publicado en La Provincia el 24 de febrero de 2024

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