EMOCIÓN DEMASIADO GRANDE PARA DEFINIRLA

Declaró en Gran Canaria el primer hombre en pisar la Luna, Neil Armstrong, menos de tres meses después del 21 de julio de 1969, fecha de su proeza

Su compañero de andadura Edwin E. Aldrin no había dudado en describir como “magnífica desolación” el desértico paisaje lunar

La Estación Espacial de Maspalomas captó los electrocardiogramas de ambos astronautas con el pulso cardiaco acelerado en el momento cumbre

Amado Moreno

Ayer 20 de julio se cumplieron cincuenta años de la llegada del primer hombre a la Luna a través de la primera nave espacial Apolo 11. Había sido lanzada por EE.UU. desde Cabo Kennedy (Florida) en 1969 por EE.UU. cuatro días antes de la fecha citada, portando tres astronautas a bordo: el comandante de la misión Neil A. Armstrong, de 38 años; Edwind Aldrin, de 39, piloto del módulo lunar; y Michael Collins, de 38, piloto del módulo de mando “Columbia”.

 Tras alunizar en el denominado Mar de la Tranquilidad el módulo lunar “Eagle” (Águila) diseñado expresamente para depositarse en el suelo del satélite, Armstrong y Aldrin aguardaron al día siguiente, 21 de julio, para descender e iniciar su exploración de la superficie lunar.

Primero lo hizo Armstrong. Luego del contacto de sus botas con aquel suelo que nunca había pisado un ser humano (eran las 02:56 hora canaria), atinó a decir que era “un gran salto para el hombre” la aventura histórica que interpretaba, mientras su pulso cardiaco se aceleraba a 156 latidos por minuto. El electrocardiograma fue registrado por la estación espacial de Maspalomas en Gran Canaria, uno de los centros relevantes en el seguimiento y apoyo a la NASA para el  éxito del viaje de la Apolo 11. El episodio cardiaco se repitió con Aldrin, segundo hombre en tocar el mismo suelo. Aunque ambos volverían pronto a la normalidad con unos 90 latidos por minuto.

El comandante jefe de la misión, Armstrong, alteró el mensaje que pensaba ofrecer inicialmente al mundo. Quizás por la tensión del momento. Su propósito era afirmar que  “esto es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la Humanidad”. No lo dijo. Parece que la memoria le jugó una mala pasada.

Aldrin, segundo en bajar del módulo veinte minutos después de su comandante,  fue el más expresivo y sincero de los protagonistas en ese instante. No se reprimió frente al impresionante paisaje de polvo  y exclamó: “Magnífica desolación”.

El paseo lunar duró dos horas y 24 minutos. Fue seguido por 20 millones de españoles a través de  TVE. El minuto de oro, con diez millones de telespectadores, sería el momento en que Armstrong puso su pie izquierdo primero en la Luna. Los astronautas recorrieron el terreno por más de dos horas recogiendo 22 kilogramos de muestras de suelo y rocas lunares, montar instrumental científico para detección de sismos, partículas solares y articular un reflector láser.

Con diferencia a su primer mensaje desde la Luna, Armstrong se mostraría más explícito menos de tres meses después durante una visita a Gran Canaria en octubre de 1969.

Antes de trasladarse a Madrid para un recibimiento apoteósico, el comandante Armstrong y sus dos compañeros de la singular aventura pasaron un fin de semana en el hotel Maspalomas Oasis, propiedad del Conde de la Vega Grande, Alejandro del Castillo y Del Castillo, que hizo de anfitrión privado junto a sus hijos Alejandro y Pedro del Castillo Bravo de Laguna

Los tres astronautas de la Apolo 11 fueron agasajados como correspondía a los reconocidos como héroes universales. Tomaron el sol en el sur de grancanario y antes de finalizar su breve estancia se desplazaron a la Estación Espacial de Maspalomas, donde saludaron a su personal español y estadounidense, agradeciendo su eficaz y decisiva colaboración con la misión espacial.

Dedicaron por último algunos minutos a los medios de comunicación canarios. “Fue demasiado grande la emoción del momento para poder definirla en unas palabras. Fue también algo maravilloso como esta estancia en la Isla (en alusión a Gran Canaria)”, respondió Armstrong a la pregunta de Luis García Jiménez, subdirector de Diario de Las Palmas, respecto a lo que había sentido al ser el primer hombre que ponía un pie en la Luna. De ascendencia guiense, Luis García Jiménez era uno de los pocos periodistas canarios que entonces se manejaba perfectamente en inglés para sus entrevistas y reportajes con numerosas figuras extranjeras que entonces viajaban en los aviones transoceánicos entre Sudamérica, África y Europa. La mayoría de las veces los personajes bajaban a tierra al quedar obligados a efectuar escala en Gando para repostar los aparatos de la época de limitada autonomía.

La entrevista con la misma firma periodística y fotos de Juan Gregorio, destacada por “Diario de Las Palmas” el  martes 7 de octubre como una exclusiva, concluía calificando a los tres astronautas como “los hombres de la mayor aventura del siglo XX” -aunque este no había concluido aún-, y recordaba que Gran Canaria colaboró a su hazaña como lo hizo en siglos anteriores con el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, previa escala en esta Isla y en La Gomera.

Con motivo de la arribada de los astronautas a Gran Canaria, el sábado anterior del mismo mes de octubre de 1969 el periódico vespertino había titulado con gruesa tipografía en cabeza de su portada “Los tres Magníficos de la Luna, hoy en Las Palmas”, acompañando una foto de Aldrin,  el primero en llegar a Gando por la mañana.

LA PROVINCIA trabajó también una densa información sobre esta presencia de los astronautas en Gran Canaria con la firma de su periodista José Vera Suárez (Telde, 1937), uno de los más reconocidos reporteros de la época, que años más tarde pasó a Diario de Las Palmas, RNE y finalmente TVE-C, donde se jubiló profesionalmente. Pepe Vera, como era conocido por sus compañeros de oficio, fue obsequiado por los astronautas con una medalla que llevaba inscrito el nombre de cada uno de ellos.

TESTIMONIOS Y REACCIONES. Como sucedió en todos los medios nacionales e internacionales el logro de los astronautas de la Apolo 11 acaparó casi íntegramente las primeras páginas de las principales cabeceras canarias.

“Diario de Las Palmas”, por su tradición de periódico de tarde, resultó el más beneficiado con la primicia informativa, ya que el descenso de Armstrong y Aldrin al terreno lunar se produjo durante la madrugada española del lunes 21 de julio de 1969.

El rotativo, dirigido por Andrés Ruiz Delgado,  aprovechó su ventaja para brindar una completa información del suceso en seis páginas y una portada espectacular. Tituló “La Luna conquistada por el hombre”, adjuntando fotos de los rostros de Armstrong, Aldrin y Collins, y otra imagen gráfica en la que se ve a los dos primeros desplegando la bandera norteamericana en la superficie lunar.

En interior recogía pluralidad de impresiones. De protagonistas y testigos. “La superficie lunar es muy fina, como partículas de arena. No sabría decir si es de cal, arena o roca. No parece existir dificultades para caminar por ella”, explica Armstrong con voz temblorosa en plena incursión por el territorio lunar inexplorado hasta ese instante.

Su madre, Stephen Armstrong, en la Tierra a miles de kilómetros de distancia, al contemplar en TV a su hijo caminando por la Luna se limitó a decir: “Alabado sea Dios, de quien proceden todas las aventuras. Espero que todo sea por el bien de la Humanidad”.

“Diario de Las Palmas” informa igualmente en la misma edición sobre la conversación telefónica del presidente de EE.UU. Richard Nixon con los astronautas, en torno a las 03:51 horas para felicitarlos e invitarlos a cenar en la Casa Blanca a la vuelta.  Les transmitió  que “hazaña tan memorable  señala una nueva era para la Humanidad y se debe a la ciencia, la técnica y la fe de nuestra gran nación”. En tono humorístico el presidente americano finalizó expresando su confianza en que no le cargaran a su cuenta personal los gastos de su llamada telefónica a la Luna.

Más rotundo y contundente en la valoración del acontecimiento espacial se manifestó el primer ministro británico, el laborista Harold Wilson: “Representa el más histórico logro científico en la historia del hombre”.

Es de resaltar también, como así lo hizo “Diario de Las Palmas” en la misma fecha, el mensaje del Papa Pablo VI desde su residencia de verano en Castelgandolfo, dirigido a los astronautas: “Honor, saludo y bendición a vosotros, conquistadores de la Luna, pálida luz de nuestras noches y de nuestros sueños (…) Nos estamos cerca de vosotros con nuestros deseos y con nuestras oraciones. Os saluda con toda la Iglesia católica, Pablo VI”.

ESPERANZA Y SUEÑO CUMPLIDO. La  información espacial del vespertino grancanario fue complementada con dos opiniones. Carlos Mauricio escribió  que “cuando el primer hombre puso el pie en la Luna, si los complejos problemas técnicos que se le presentaron le dejaron un momento en medio de aquella terrible soledad, poder mirar a la Tierra, allá a lo lejos, habrá visto con un nuevo enfoque, con una nueva dimensión, nuestros problemas y conflictos. Habrá notado por un instante una sensación de malestar, absurdo y vacío. Y a continuación, una esperanza: se habrá sentido por primera vez en la historia de la Humanidad por encima de las fronteras y estrechos egoísmos, un hombre de la Tierra”.

Por su parte, Virgilio Grande Perdomo opinaba en otra colaboración periodística que “el sueño de millares de generaciones desde los orígenes del mundo, es una realidad absoluta (…) Es noticia para no ser creída por lo inaudito. Sólo podría ser narrada en novelas de Julio Verne, el vidente de la Humanidad del mañana”.

TRAMPOLIN PARA VIAJAR A MARTE. La ausencia en la calle como todos los demás periódicos matutinos habituales en la mañana de los lunes para favorecer la publicación de las asociaciones de la Prensa, “Hoja del Lunes” de carácter semanal,  retrasó hasta el día siguiente, martes 22 de julio de 1969, la información en  cuatro páginas del acontecimiento lunar en “LA PROVINCIA”, entonces dirigido por Juan Francisco Sardaña.

“Ahora, a Marte” desafió en su portada con enorme tipografía, a la vez que proyectaba con diversos sumarios su atención sobre otras aristas informativas del mismo asunto: “Norteamérica se prepara para el gran viaje”, “Los héroes de la Luna ya están de regreso”, “El jueves sobre las cinco de la tarde llegarán a la Tierra”. Recurrió a la foto de Aldrin caminando por la Luna para ilustrar la portada dedicada al hecho histórico.

La crónica principal quedaba sintetizada en un titular de estilo inusual: “Algo maravilloso: el hombre llegó, se paseó y salió de la Luna”.

LA PROPIEDAD DE LA LUNA. En otro apartado de la edición seguía un artículo de José A. Alemán: “Consideraciones a la llegada del hombre a la Luna”. Ponía el acento en la propiedad de la Luna para precisar que “jurídicamente es ´res communis´y no ´res nullius´, no siendo por tanto susceptible de ocupación por el primero que llegue, ni propiedad de la nación a la que pertenezca ese primero que llegue. La cosa está clara. Lo que ya no parece tanto es si los Estados Unidos se resignarán en el futuro a este estado de cosas, si no caerán en la tentación de considerar a nuestro satélite tierra de nadie, con lo que se alzarían ellos como propietarios alegando la ocupación que ayer por la mañana efectuaron en nombre de la Humanidad”.

José A. Alemán concluye su trabajo apuntando, tras otras reflexiones de tipo teológico y técnico, que “estamos en el umbral de una insólita y apasionante ampliación de nuestras limitaciones de Espacio y Tiempo”.

Alfonso O´Shanahan, otro de los redactores, anotó en el mismo contexto informativo que “ha llegado una nueva etapa para la ciencia y la técnica, pero no una nueva era. Cuando los americanos nos demuestren que el racismo ha desaparecido, que todos tienen su igual oportunidad sobre la Tierra, entonces ese día creeremos que una nueva era, efectivamente, ha llegado”.

SUSPENSION DE LOS VIAJES. Estados Unidos decidió suspender la exploración de la Luna con vuelos tripulados en 1973 con un balance altamente satisfactorio en lo técnico y científico, pese a algunos lanzamiento fallidos con víctimas mortales.

Los cuantiosos gastos que exigía la continuidad de los programas espaciales y otras prioridades distintas de la Casa Blanca fueron determinantes. Para la historia quedó la aventura de la Apolo 11 y las otras cinco misiones que llegaron a la Luna, permitiendo que una docena de hombres caminaran sobre ella. El último de ellos, Eugene Cernan, en diciembre de 1972.

*Artículo publicado en La Provincia el 21 de julio de 2019.

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