
Eugenio Suárez-Galbán, hijo adoptivo de Guía, dona 1.200 libros de literatura estadounidense, latinoamericana y española, a la biblioteca de la ciudad
El deterioro de su salud en los últimos tiempos le impidió acabar su nueva novela con tres inmigrantes a EEUU como protagonistas del relato que sumaba ya 500 páginas
Amado Moreno
Se fue en paz consigo mismo y con toda la gente querida de su entorno, rodeado de los familiares más próximos. Eugenio Suárez Galbán-Guerra (Nueva York, 1936) falleció el 8 de julio en West Palm Beach (Florida), a las 21.25 h, después de cincuenta años dedicados intensamente a la creación literaria y a la docencia en centros universitarios americanos y españoles, tras obtener el doctorado en Filología Hispánica por la universidad de Nueva York.
Mucho tiempo antes aparentaba, y debía ser verdad, que no temía la “despedida” definitiva, ocurrida recientemente a sus 87 años. Geño, así lo tuteaban los muchos amigos y afectos que acumuló a lo largo de su vida, pareció siempre mentalizado para afrontar con serenidad el tránsito obligado de todos los mortales.
A esos amigos y parientes más cercanos dijo y propuso alguna vez que “la Buena Muerte es parte natural de la Buena Vida: prepárate como si fueras a salir a un paseo más, dejando atrás la casa y las cosas bien recogidas, satisfecho de despedirte con los gratos recuerdos de cariño, familia, alegrías que volverías a vivir gustosamente”. Un consejo que corresponde justamente a un singular exégeta cervantino como era él, y no lo disimulaba en sus sabias lecciones académicas para la difusión entusiasta del pensamiento y la obra del autor del Quijote. A sus virtudes como pedagogo y literato en el ámbito profesional, Geño sumaba en lo personal una enorme calidad humana, incluyendo una probada y notable generosidad. Cabe señalar que en 2017, la familia liderada por él regaló al Cabildo de Gran Canaria, sin contrapartidas económicas, tres pinturas de Antonio Padrón para ser colgadas en el museo galdense del artista. Y hoy se confirma, a través de las hijas herederas, Margarita y Laura, que Eugenio Suárez-Galbán especificó, entre sus últimas voluntades, la donación de los mil doscientos libros de su archivo privado para la biblioteca pública de Guía. Predominan los ejemplares de literatura estadounidense, latinoamericana, caribeña y española.

Tras abandonar Madrid, donde había residido desde 1975, Eugenio Suárez-Galbán se ubicó los tres últimos años en Florida (EEUU), más cerca de sus dos hijas (Margarita y Laura) y cinco nietos (Michael, James, María Eugenia, Diego y Tristán).
LA NOVELA INACABADA
Los estragos provocados por un problema de salud cognitiva en los meses finales, le impidieron concluir la novela en la que estaba ilusionado como epílogo de su andadura literaria, admite Laura, una de sus hijas, especializada en Historia del Arte por la universidad de Nueva York, con un postgrado en arte latinoamericano y directora ejecutiva de L’Arbant, firma que promueve las artes visuales de Puerto Rico.
“Mi hija y yo procuramos ayudarlo a culminarla con la computadora. La tenía muy avanzada. Pero no lo conseguimos. El daño de la enfermedad que sufría entonces mi padre era ya bastante fuerte, y él, lógicamente, no ocultaba su frustración”, explica Laura desde EE.UU. Pese a no estar concluida, califica de interesante la novela: “Le rondaba la idea de titularla ´Cuando salí de Cuba´, después de haber desechado tal denominación para otra obra suya ´Donde posan su sombra las estrellas’, publicada con anterioridad”.
El texto se estructura curiosamente como cinta I, cinta II y así sucesivamente, en lugar de por capítulos, puntualiza la misma hija del fallecido Eugenio Suárez-Galbán: “Tenía su explicación. El protagonista de la novela cuenta su historia a través de grabaciones. Era un descendiente de esclavos en Cuba. No sabía leer ni escribir. El cuadro de personajes que aparecen en el relato lo constituyen un judío, un puertorriqueño del barrio en Nueva York y un ciudadano de madre canaria (Santa María de Guía) y padre cubano. Es interesante comprobar que ninguno vive en su lugar de origen. Han huido de diferentes guerras o situaciones precarias y andan a la búsqueda de un futuro mejor para ellos y sus familias. En el caso del cubano es patente su deseo de viajar a Canarias, influido por las raíces de su madre”.
Aunque tiene unas quinientas páginas, Laura considera con sinceridad que esta novela no está finalizada para editar. No desaprovecha la ocasión para destacar los valores que le inculcó su progenitor: “Era una persona comprometida con los derechos humanos y un activista reivindicativo de la Justicia social. Siempre lo fue”. De hecho, durante un periodo de sus estudios en la Universidad de Nueva York, realizó tareas sociales voluntariamente en un centro penitenciario, según reveló en diversas ocasiones el propio autor y docente.
LA LIBERTAD Y LOS LIBROS
Laura se extiende también en el sentido del humor que derrochaba su padre y cómo ante cualquier adversidad “identificaba el lado positivo o cómico. Nos enseñó igualmente que la libertad es el camino que lleva a la verdadera felicidad”. Recuerda que para él era fundamental el gran amor a los libros “como elemento de absoluto aprendizaje para la vida” y sugería a sus descendientes elegir como dedicación “lo que más nos apasione, y así no trabajaremos ni un solo día”.
Margarita, la hija mayor de Eugenio Suárez-Galbán, residente en Nueva York, graduada en Literatura Comparada por la Universidad de Virginia, y con un máster en Historia del Arte sobre la Edad Media, comparte todo lo expresado por su hermana Laura, añadiendo que su padre “creía profundamente en la lucha por un mundo de igualdad y libertad. Jamás juzgaba a los demás. Al contrario, sabía ver y valorar lo mejor de cada persona. No competía con nadie y siempre estaba dispuesto para ayudar. Cultivó la inocencia y la alegría típica de un niño, disposición que le permitió disfrutar plenamente de las cosas pequeñas y de la vida”.
Ambas hijas comprenden y aprueban la decisión de su padre de donar todos los libros de su biblioteca a Guía, “una ciudad por la que siempre sintió un amor muy especial”, y donde están las raíces de sus ancestros, algunos de ellos emigrantes a Cuba y a EEUU posteriormente. Uno de sus abuelos, Luis Suárez-Galbán, fue el primer gobernador del Banco Nacional de Cuba, y un exitoso emprendedor empresarial años después en la Quinta Avenida de Nueva York.
Las cenizas de Eugenio Suárez-Galbán serán esparcidas por su familia en aguas del Atlántico de Florida, con el recuerdo de que siempre se definió “ciudadano del mundo”. La fecha de la ceremonia, el día 15 de este mes, coincide precisamente con la festividad de la Virgen, patrona de Guía.
“La visión cervantina de la existencia humana comienza por reconocer que la vida no es algo ni fijo ni unidimensional, sino variable y variada. La felicidad absoluta es imposible”, había escrito ya nuestro autor fallecido, a modo de elocuente conclusión vital que hoy merece ser rescatada de sus Enseñanzas del Quijote para la vida moderna, editorial Kailas.