Arrollador y espectacular. Así ganó el Barça anoche al Manchester, tras unos primeros siete minutos ofensivos del equipo británico. Leal a su estilo, coherente con su historia, los azulgrana se hicieron rápidamente con el control del balón para imponer su iniciativa atacante con descaro.

 

Xavi e Iniesta, soberbios, ejercieron su autoridad en la zona ancha, asistiendo una y otra vez a sus tres puntas: Eto’o, Messi y Henry. Así llegaron los goles, primero del camerunés y luego del argentino.

Ferguson, que el día antes había advertido que su equipo, esta vez de blanco, no encajaría una derrota como la del Real Madrid ante los azulgrana, tuvo que rendirse ante la manifiesta superioridad del rival. No le valieron sus cautelas con la aglomeración de hombres en su centro del campo y en la defensa para frenar a este Barcelona irresistible, que no sólo gana, sino que convierte cada confrontación en un auténtico recital. El de anoche fue otromás. Provoca el delirio de la grada con el fútbol que destila. Es asociable en su historial al gran Barça de Cruyff y, más remotamente, con aquel otro de los Ramallets, Kubala, Evaristo y Luis Suárez. Su victoria anoche pudo ser más abultada. Xavi estrelló un balón en el poste. Enhorabuena al justo tricampeón.

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